Estimados fans de Samuel Beckett y Lewis Carroll: para este período vacacional, les regalamos una dosis de absurdo, cortesía del partido Conservador Republicano de los EE.UU. y del partido autocrático militar reaccionario de Venezuela. Esperamos hayan podido seguir a los voceros de la lobotomía argumentativa que son los gringos Glenn Beck, Rush Limbaugh y O’Reilly. En caso de que se hayan perdido los episodios entre estas orugas fumadoras de narguilé y la opinión pública, acá reproduciremos algunas de las afirmaciones más divertidas y sus versiones tropicales, cortesía del PSUV. Busquen las cotufas…
1. Glenn Beck y F. Hayek: El animador de Fox News, conocido por afirmar que Obama era racista (entre otros disparates), logró destronar a Stieg Larsson de la lista de Best-sellers de Amazon al recomendar “El camino a la servidumbre“, de Hayek, como “remedio contra el socialismo”. Sin embargo, los expertos afirman que Hayek estaría horrorizado con las políticas del partido republicano, con Fox News y el gobierno de Bush (pero este detalle jamás fue mencionado por Beck).
1.b. Versión tropicalia: Hace un año más o menos, el señor Chávez creó una sensación en ventas al regalar el libro, “Las venas abiertas…” del uruguayo Eduardo Galeano, al Presidente Obama. Igual que Beck, el hecho de que Galeano haya retirado su apoyo a Cuba hace años (y haya sido insultado por ello) jamás será mencionado por Chávez.
2. La negación de la responsabilidad. El absurdo de la matriz de opinión republicana alcanza la cima cuando se trata de discutir la guerra en Irak o la debacle económica de los EE.UU. y asumir responsabilidad. Uno de mis orates favoritos, John McCain, afirmó este mes que “ya ganamos la guerra en Irak“. Sí, Johnny, y la tierra es plana. La otra versión, igual de psicotrópica, afirma que la guerra en Irak fue planeada por… ¡Bill Clinton! No, no, en serio. Si quieren reírse y entienden inglés, *tienen que ver este video*. El 11 de septiembre fue culpa de… ¡Clinton! La debacle económica… A ver… ¿Clinton? ¡Bingo!
2.b. Versión tropicalia: Aquí tenemos para escoger. Al final, todos sabemos que *nada* es culpa de Chávez. Cómico, ¿no? Un tipo que llegó a la presidencia en gran medida porque fue el único que reconoció su responsabilidad en el golpe de Estado que condujo, hoy en día no es capaz siquiera de reconocer sus errores en anti-política energética. Los apagones son culpa de Clinton, perdón, de “la Cuarta República”; la estanfación predicha hace *años* hasta en blogs, es culpa del “capitalismo” o de la “transición hacia el socialismo” o cualquier otro invento sacado de Esperando a Godot.
De igual manera, si usted ve Fox News se dará cuenta de que *nada* fue culpa de George W. Bush. Las responsabilidades se reparten entre Obama y Clinton. De hecho, según Limbaugh, el adulterio del gobernador Mark Sanford, ¡es culpa de Obama! ¿La deuda de los EE.UU.? Culpa de Obama (Beck). ¿Los que dividen al país? No son los comentarios racistas y llenos de odio de Fox News o el PSUV; son culpa del otro partido (Beck).
En fin, podría seguir un buen rato, pero el absurdo tiene sus límites. Si extendemos el análisis, podemos entender por qué es fundamental que el PSUV controle la Asamblea Nacional. ¿Qué sucedió cuando llegaron los demócratas al Congreso de EE.UU? Defenestraron a Alberto Gonzales. ¿Recuerdan a Gonzales? ¿El que inventó que los talibanes no eran presos de guerra? Fue depuesto por colocar fichas a dedo. La versión venezolana de Gonzales debe estar temblando. Sí, es contigo, Luisa Ortega Díaz: la que reescribe la “libertad de expresión” como Gonzales la reescribió en el nefasto Acto Patriota. Tampoco te salvas, Cilia Flores, la que colocó a dedo a la mitad de su familia en la Asamblea Nacional.
Tienen razón: tienen suerte de que no estén en Estados Unidos donde serían la vergüenza nacional. De todos modos, igual que las empresas que controlan el poder allá, se copiaron la artimaña de Bush para ser electo Presidente por encima de Gore, aunque W sacó menos votos. ¿No, Jackie Farías?
La misma autocracia, la misma postura discriminadora, los mismos valores retrógrados y reaccionarios, se encuentran en ambos países.






Estimado Maestro Marco Granados:



“Esa es la peor tragedia que tiene Venezuela en nuestros días -le escribe furibundo Juan Otáñez a Justo Ceballos-: todos ríen. Hace tiempo que se fueron los dioses. El país en la medida que se desborda en iniquidad se afianza en ingenio. Los padres dicen que se prostituyen para que no se les prostituyan las hijas. “La Constitución, como las mujeres hermosas, nacieron para ser violadas”, escribe Vallenilla Lanz, quien tiene la habilidad de cruzar el pantano sin ensuciarse. Aquí se ha perdido toda noción de juridicidad y decencia. Gómez no sólo ha sido reelegido presidente, como lo prohíbe la Constitución, sino que ese Congreso de eunucos le ha prorrogado el mandato hasta 1922. La gracejería ha sustituido a la dignidad, la habilidad a los principios, las opiniones a las creencias. Aquí el arquetipo predominante no es ni Bolívar, ni Miranda, ni el mismo Castro, que con todas sus loqueras tenía la brillantez de su talento y el mérito de pensar en forma épica. Todo esto es un inmenso pantano, sórdido, mezquino y degradado, donde el héroe es el general o todo lo que se parezca a él, esto es: el brujo montaraz a horcajadas de la cultura, la intuición bárbara arrollando la lógica y el saber, la picardía campeando sobre la inteligencia y la probidad. Se ponen en boca del bárbaro anécdotas que su pobre cerebro es incapaz de concebir, auqnue tengan el sello del mal gusto. Venezuela se ha convertido en un adefesio tanto en la forma como en el fondo. Ya han desaparecido de nuestra vida política las grandes frases de un Guzmán, o de un Andueza, unas grandilocuentes y otras rebosantes de verdadera chispa criolla. (…) Dicen, y esto es lo único gracioso que recuerdo en los últimos tiempos, que cuando Gómez hizo nombrar presidente provisional a Márquez Bustillos para evitar ser el responsable de la neutralidad de Venezuela, y que les dijo a los embajadores aliados que volvían a hacerle presión para que entrase en guerra: “Hablen con el Presidente, porque yo estoy de permiso”.