Qué es literatura pornográfica (continuación)

Qué es literatura pornográfica (continuación)

Hace unos días comentábamos que en Francia el jurado del Goncourt había excluído sorpresivamente la obra de Emmanuel Carrère en su primera ronda de selección. A pesar de no dar razones específicas, las entradas en las bitácoras de dos de sus jurados, Pierre Assouline y el Presidente del jurado, Bernard Pivot, hacían entender sus motivos. Por un lado, el estilo seco, “carente de estilo” de Carrère, molestó a ambos eruditos, así como su uso egocéntrico de la primera persona (el “yo, yo, yo”, según Pivot).


Pero más allá de las consideraciones, siempre subjetivas, del “estilo” que debe o no tener un libro, Pivot denuncia varias páginas “pornográficas” que no tienen “razón de ser” en el libro de Carrère, mientras Assouline subraya el “mal gusto”.

Es por ello que en la entrada anterior traduje (algo torpemente, no soy traductor) algunos párrafos de la polémica escena de masturbación femenina, para que ustedes juzgaran que tan “pornográfico” o de “mal gusto” puede ser el libro de Carrère.


Dado por finalizado el asunto, me lancé de lleno en la lectura de “El amor y los bosques” de Eric Reinhardt, la novela que todos suponemos ganará el Goncourt (porque el Goncourt es un premio sin suspenso, como los Oscars).


Pues cuál fue mi sorpresa cuando, hacia la página 28% de mi Kindle, me consigo con esta escena de sexo tórrido:


“Se sorprendió cuando tocó su lengua. El glande carnoso se reveló divinamente excitante, ella sentía que le llenaba la boca como un pedazo de comida demasiado grande. (…) Él le enterró un dedo en el ano, y ella tembló. (…) Sintió que el semen de Cristian iba a estallarle en las encías, entonces se sentó sobre él, acoplando su sexo al suyo, en cadencia, aplicados, besándolo en los labios mientras él le pellizcaba los senos con una crueldad que aumentaba su placer”.


Y por allí se va.


Personalmente, ambos libros me parecen excelentes, y me costaría muchísimo tener que escoger “el mejor”. Estamos hablando de un libro referencia (Carrère), que borra las fronteras entre la historia, el ensayo, la biografía, la novela, etc., y presenta, con suma erudición, cómo la Biblia fue escrita en los años que siguieron la muerte de Cristo. Todo ello utilizando su estilo plano, seco y “carente de estilo”. Por otro lado, tenemos a Reinhardt, quien produce un relato preciso y controlado, con un estilo propio, que retrata a una mujer herida sentimentalmente.


¿Qué prefieren entonces, un ensayo sobre Cristo, o una novela romántica sobre una señora treintona que redescubre su sexualidad? ¿Qué es mejor, el jazz o la música clásica? ¿A quién le dan el premio, al quintento de Miles Davis, o a Plácido Domingo?


De lo que sí estoy seguro es de que *ninguno de los dos* constituye “literatura pornográfica”, o en todo caso, ninguno de esos dos párrafos debería ser un argumento para “eliminar” desde la primera ronda, al libro de Carrère.


Porque releyendo la entrada de Pivot no puedo sino preguntarme, ¿qué entiende él por “páginas pornográficas sin razón de ser”? ¿Es ese el problema, que no son pertinentes? Es decir, si el Marqués de Sade relata escenas de coprofagia en Justine, eso es “literatura pornográfica pertinente”, pero si Carrère dice que saber si un cuadro utilizó modelo o no, es como saber si un video porno en la red es amateur o no, ¿eso es “literatura pornográfica no pertinente”? ¿Está bien escribir “pornografía”, siempre y cuando haya un fin literario en ello?

 

Una escena de “pornografía justificada” en Justine

En fin, no sé. Al final, el libro de Reinhardt es excelente y lo estoy disfrutando muchísimo, poco importa el Goncourt. No olvidemos que es el premio que recibió Houellebecq en el 2010 después de su blitzkrieg mediático y la composición de “El mapa y el territorio” en claves explícitas para seducir al jurado del Goncourt, sin el patetismo depresivo que lo caracteriza, y con intentos -tristes- de ser cómico y popular.

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