¿Una mentira verdadera o una verdadera mentira?

¿Una mentira verdadera o una verdadera mentira?

botones-paradojaLa destrucción de todo el tejido institucional en Venezuela y la subsiguiente degradación del discurso quedó evidenciado la semana pasada con la denuncia de un avión norteamericano sobrevolando tierras venezolanas. En la Venezuela postmoderna del relativismo a ultranza, donde caerle a palazos a palestinos indefensos es condenable, pero hacer lo mismo en el Centro de Caracas contra periodistas indefensos es un acto heróico, cada militante -porque acá hace rato que no se ve a un “ciudadano”-, debe integrar las peroratas polisémicas del Presidente para reforzar lo que ya cree.

La falta de claridad, la falta de un “Ministro del lepe” que se le pare atrás a Chávez y le dé un sopetón de vez en cuando para emplazarlo, “mijo, termina ya de decir qué carajo quieres”, crea ruido, confusión, paranoia. Nadie entendió en qué tasa de cambio quedó qué, todo el mundo twitea rumores.

Fijémonos, por ejemplo, en la maravilla cuántica, de onda-partícula según se vea, que fue la comunicación de Chávez sobre la invasión de nuestro espacio aéreo por parte de un avión norteamericano.

El bloguero Francisco Toro de Caracas Chronicles -al cual respeto y admiro-, sostiene que la foto del avión presentada por el Presidente en su programa fue sacada de Wikipedia:

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Hasta allí, no hay problema alguno. Por supuesto que podríamos criticar la elección de la foto, suponiendo que a alguien le parezca interesante discutir si el gobierno debería utilizar Wikipedia o Corbis para su banco de fotos. Después pueden discutir el sexo de los ángeles, si quieren.

Pero la cosa se complica cuando Toro cae en la trampa semántica tendida por el gobierno y afirma que “nos invadió Wikipedia” porque la foto que presenta Chávez es la foto del avión que violó nuestro espacio aéreo.

Veamos las cosas paso por paso. En el video original, la primera mención aparece en el segundo 34, cuando el señor Chávez afirma que un “avión P3 de este tipo (…) estuvo incursionando en el espacio aéreo venezolano” (muestra la foto). Pero la “denuncia” se complica y llega a lo incomprensible en el minuto 2.50 cuando el mismo señor dice que “este avión P3 de los EE.UU. (…) duró 15 minutos en el espacio aéreo venezolano”. ¿Este avión? ¿Cuál avión? ¿Este tipo de avión?

Más adelante, la confusión se acentúa cerca de los 6.54 minutos cuando el Presidente afirma que, “nosotros estamos denunciando esto y estamos presentando pruebas”.

Este es el tipo de incoherencias que surgen cuando una persona tiene la potestad de hablar el tiempo que se le ocurra, sin ningún tipo de esquema o estructura. El filósofo Quine hablaba de la inescrutabilidad del referente: si se dice, “pásame eso” y se señala con el dedo, es el contexto el que creará las condiciones semánticas para entender lo que se debe pasar, no la estructura gramatical de la frase.

Entonces, “este avión” sobre el cual “estamos denunciando y presentando pruebas” se convierte en una afirmación puramente contextual, sobre la cual nunca sabremos a cuál avión se refiere el Presidente (es decir, si “este avión” se refiere a “este”, el de la foto o a “este tipo de avión”, el de la foto) ni cuáles o cuándo aparecerán las tan cacareadas pruebas. Estamos presentando pruebas… ¿porque tenemos la foto de “este avión”?

Cada quien entiende lo que le da la gana. Aquellos acostumbrados a la ilusión de la sociedad del consenso y el discurso, creerán de verdad lo que el interlocutor dice y por lo tanto acusarán al señor Hugo Chávez de fabricar pruebas. Por otro lado, aquellos deseperados y hambrientos por una lucha épica contra el Imperio que será escrita con el estilo barroco de Venezuela heróica, ni siquiera necesitarán que les presenten pruebas.

Una debacle discursiva. Un diálogo de sordos. Ruido y más ruido para afirmar a cada bando en su trinchera autista. Así funciona la lógica del anti-discurso en Venezuela.

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