{"id":1593,"date":"2018-06-09T14:56:43","date_gmt":"2018-06-09T13:56:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/?p=1593"},"modified":"2018-08-26T16:42:33","modified_gmt":"2018-08-26T15:42:33","slug":"el-arte-venezolano-de-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2018\/06\/el-arte-venezolano-de-la-guerra\/","title":{"rendered":"El arte venezolano de la guerra"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<section>\n<div>\n<header>\n<h1><img decoding=\"async\" title=\"Venezuela presa\" src=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/1\/0\/1501660168901.jpg\" alt=\"Venezuela presa\" data-src=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/1\/0\/1501660168901.jpg\" \/><\/h1>\n<div>\n<p>\u201cEn nuestro continente cambiamos de gobierno y dejamos intactas las estructuras de la violencia. Bajo el tejido dizque \u2018democr\u00e1tico\u2019 se esconde la cruda verdad de los abusos por parte de los \u00f3rganos del poder. La tortura en Venezuela es como el Ku Klux Klan: se esconde, pero no desaparece\u201d<\/p>\n<\/div>\n<\/header>\n<\/div>\n<div>\n<section data-type=\"slide\">\n<div>\n<figure itemprop=\"image\" itemscope=\"\" itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" data-component=\"image\"><source data-srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/4\/1\/1501667220714.jpg\" media=\"(max-width: 420px)\" srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/4\/1\/1501667220714.jpg\" \/><source data-srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/6\/4\/1501667220846.jpg\" media=\"(max-width: 768px)\" srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/6\/4\/1501667220846.jpg\" \/><source data-srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/3\/8\/1501667220983.jpg\" media=\"(max-width: 1024px)\" srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/3\/8\/1501667220983.jpg\" \/><source data-srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/7\/8\/1501667221487.jpg\" media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/7\/8\/1501667221487.jpg\" \/><img decoding=\"async\" title=\"Marvinia Jim\u00e9nez, 2014\" src=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/1\/9\/1501667220591.jpg\" alt=\"Marvinia Jim\u00e9nez, 2014\" data-src=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/1\/9\/1501667220591.jpg\" \/><\/p>\n<div>\n<p>\u00a0Marvinia Jim\u00e9nez, 2014<\/p>\n<\/div>\n<\/figure>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/section>\n<section>\n<div>\n<div>\n<div>\n<div>Por\u00a0VICENTE ULIVE-SCHNELL<\/div>\n<div>Publicado en el Papel Literario de El Nacional:<\/div>\n<\/div>\n<div><time datetime=\"2017-08-214T06:36:36-0400\" itemprop=\"dateModified\"><a href=\"http:\/\/www.el-nacional.com\/noticias\/entretenimiento\/arte-venezolano-guerra_196645\">02 DE AGOSTO DE 2017 04:23 AM | ACTUALIZADO EL 02 DE AGOSTO DE 2017 06:36 AM<\/a><\/time>La marca le causaba escozor. Era una piqui\u00f1a constante, abrasiva. El suegro de mi t\u00eda sub\u00eda el ruedo del pantal\u00f3n sin darse cuenta: sus dedos hurgaban la piel, tratando de contener la picaz\u00f3n. Eran los vestigios del famoso \u201cgrillo\u201d: una bola de acero encadenada a los pies del prisionero. <\/p>\n<aside><\/aside>\n<p>Crec\u00ed en el seno de una familia combativa, martirizada por las ansias de poder de nuestros pol\u00edticos. No somos una excepci\u00f3n en Venezuela, mucho menos en Latinoam\u00e9rica. Nuestra historia es la historia de la tortura del hombre por el hombre. Tambi\u00e9n de la lucha: una lucha incansable por la libertad que hace estragos sobre nuestra piel, nuestros dientes, nuestros test\u00edculos electrizados.<\/p>\n<p>En nuestro continente cambiamos de gobierno y dejamos intactas las estructuras de la violencia. Bajo el tejido dizque \u201cdemocr\u00e1tico\u201d se esconde la cruda verdad de los abusos por parte de los \u00f3rganos del poder. La tortura en Venezuela es como el Ku Klux Klan: se esconde, pero no desaparece.<\/p>\n<p>\u00bfSucede esto en todas las sociedades? Sin lugar a dudas. El poder reside en las *instituciones*, no en los edificios o las personas. Los gobiernos detentan el monopolio de la violencia: a trav\u00e9s de la polic\u00eda y de los militares, pueden atacar a los ciudadanos ampar\u00e1ndose en la legalidad. Los ciudadanos solo nos enfrentamos a las consecuencias. Cuando un monstruo de la Guardia Nacional decide lanzarte al piso como a Marvinia Jim\u00e9nez en el 2014, tu \u00fanica opci\u00f3n es rezar para mitigar los cascazos que te propinar\u00e1n en la cara.<\/p>\n<p>Sin embargo, las magnitudes de la represi\u00f3n estadal no son las mismas entre los pa\u00edses desarrollados y los nuestros. La sa\u00f1a, el desprecio por los ciudadanos y los asaltos f\u00edsicos son incomparables. Mientras la polic\u00eda norteamericana disolv\u00eda protestas pac\u00edficas en los Estados Unidos rociando salvajemente la cara de manifestantes con pimienta, a nuestros estudiantes les disparaban con canicas (o metras, como les decimos los venezolanos). Entonces, no nos confundamos: lo primero es escandaloso, un exceso de fuerzas inadmisible. Lo segundo es una violaci\u00f3n al derecho internacional. Mientras en Francia los CRS disparan balas de pl\u00e1stico aceptadas por la ley, a nosotros nos disparan tornillos, clavos, guijarros.<\/p>\n<p>En este sentido, vale la pena leer al ganador del premio Goncourt en 2011. Alexis Jenni, en \u201cEl arte franc\u00e9s de la guerra\u201d, logra establecer un puente entre los m\u00e9todos de tortura implementados por el Estado franc\u00e9s en la guerra de Argelia y la represi\u00f3n de las manifestaciones contra Sarkozy. Embistiendo a los estudiantes y pulveriz\u00e1ndolos con matracas, se sublima la avidez de sangre de las fuerzas del orden. Se mantiene a la sociedad acostumbrada a la violencia y lista para la guerra. Es un simulacro, como dir\u00eda Baudrillard, una reproducci\u00f3n de la masacre de S\u00e9tif.<\/p>\n<p>En Venezuela no hacen falta simulacros o modelos que ser\u00e1n copiados. Nuestro arte venezolano de la guerra es m\u00e1s expedito. Mientras en Europa la sociedad se entrena para el horror empujando ni\u00f1os con escudos anti-mot\u00edn, en Venezuela vivimos el horror de primera mano al ver a una persona con s\u00edndrome de Asperger recibir el afilado escudo como si fuera Mar\u00eda Antonieta guillotinada en la Plaza de La Concordia (Gyanny Scovino, 2017).<\/p>\n<p>Nosotros crecimos en esa sociedad, una sociedad gobernada por el abuso y el sufrimiento inscritos en este arte venezolano de la guerra. No somos franceses, nuestro \u201carte\u201d es muy distinto. Los \u00fanicos grillos que conocen los franceses son los que llevan los hermanos Dalton en la caricatura Lucky Luke. Son un pueblo privilegiado. A menos de ir a hacer la guerra o ser invadidos por otro pa\u00eds, el Estado no act\u00faa en contra de sus ciudadanos como lo hacen los nuestros.<\/p>\n<p>Podr\u00eda, por ejemplo, hablarles de Guasina, un campo de concentraci\u00f3n utilizado en la primera mitad del siglo XX para enviar a presos pol\u00edticos. Inmortalizada por el escritor Jos\u00e9 Vicente Abreu en\u00a0<em>Se llamaba SN<\/em>, esta isla en el Delta del Orinoco es uno de los lugares m\u00e1s inh\u00f3spitos de la tierra. La temperatura oscila entre 38 y 40 grados a la sombra, el agua sube constantemente y todo el lugar es un inmenso pantano. Cundido de larvas, tambi\u00e9n hay culebras de agua, caimanes y hasta pira\u00f1as. Era ac\u00e1 adonde se enviaba a quienes se opon\u00edan al General P\u00e9rez Jim\u00e9nez a quien, dicho sea de paso, Ch\u00e1vez admiraba. Los artistas de la guerra se entienden entre ellos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podr\u00eda hablarles del famoso \u201crin\u201d de la Seguridad Nacional, descrito in extenso en la novela\u00a0<em>La muerte de Onorio<\/em>\u00a0de Miguel Otero Silva. Se afilaba la llanta de un caucho y se obligaba a la persona a pararse encima hasta que confesara. Los pies se le iban rebanando y, cuando se le hac\u00eda insoportable y la v\u00edctima se bajaba, se le castigaba con golpes y se le volv\u00eda a subir. El esbirro de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, Pedro Estrada, era otro gran artista de la guerra. Especie de Da Vinci de la tortura, invent\u00f3 tambi\u00e9n otro sistema, utilizando hielo seco. Se acostaba al preso, desnudo, para que se le quemara la piel. Cuando se bajaba, las consecuencias eran iguales: porrazos y patadas hasta que se le volv\u00eda a subir.<\/p>\n<p>Por supuesto que al caer la dictadura este nefasto personajillo, Pedro Estrada \u2013un torturador de un sadismo inconmensurable\u2013, se exil\u00f3 en el primer mundo. \u00bfSaben a d\u00f3nde fue a parar? Decidi\u00f3 terminar sus d\u00edas en una de las capitales m\u00e1s bellas del planeta: Par\u00eds. No, no Par\u00eds, Texas; Par\u00eds, FRANCIA. No solo recibi\u00f3 asilo pol\u00edtico, sino que se convirti\u00f3 en asesor de la S\u00fbret\u00e9 Nationale, la polic\u00eda de la \u00e9poca. El arte venezolano de la guerra tiene valor de exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en Venezuela pens\u00e1bamos haber superado la represi\u00f3n con la llegada de la democracia. En mi familia \u2013yo a\u00fan no hab\u00eda nacido\u2013, la salida del dictador se celebr\u00f3 con entusiasmo. Era el a\u00f1o 1957 y mi madre, a\u00fan muy peque\u00f1a, me cont\u00f3 c\u00f3mo ve\u00eda con algo de celo a sus hermanos luchando contra P\u00e9rez Jim\u00e9nez. En el plebiscito que organiz\u00f3 ese a\u00f1o, los estudiantes daban el ejemplo a una poblaci\u00f3n aterrada y abusada por las fuerzas del orden. Nadie quer\u00eda votar \u201cno\u201d, es decir, en contra del dictador, por temor a ser reprimido. As\u00ed, los j\u00f3venes de la \u00e9poca introduc\u00edan el \u201cno\u201d en la urna y, al salir del centro de votaci\u00f3n, lanzaban el \u201cs\u00ed\u201d al suelo para que todos lo vieran.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la dictadura, la paz del consenso pol\u00edtico escondi\u00f3 la violencia estadal. El arte venezolano de la guerra se difumin\u00f3 en las instituciones. Venezuela con su barniz democr\u00e1tico parec\u00eda ser una excepci\u00f3n en Latinoam\u00e9rica, ya que en los a\u00f1os 70 llegaron los militares al Cono Sur. Fue entonces cuando mi madre hubo de tomar el relevo combativo de sus hermanos. Mi padre, de origen uruguayo, decidi\u00f3 visitar a la abuela y termin\u00f3 preso. Mi padre no era comunista o Tupamaro; pero se lo llevaron porque hab\u00eda grabado videos que criticaban la junta militar. Desapareci\u00f3 entre los \u00f1oquis que hab\u00eda cocinado la abuela y el postre. Tumbaron la puerta y se lo llevaron.<\/p>\n<p>Lo encerraron en un estadio y lo torturaron. Gracias a las gestiones diplom\u00e1ticas del grupo teatral donde trabajaba, el gobierno venezolano hizo presi\u00f3n y lo liberaron. Traumatizado, dej\u00f3 el Uruguay para siempre.<\/p>\n<p>Se equivocan si creen que con los a\u00f1os ochenta lleg\u00f3 la paz a Venezuela. Mis padres trabajaban en la Universidad Central de Venezuela, gran piedra en el zapato de todos los gobernantes. Era un teatro perfecto para mantener vivo el arte venezolano de la guerra. Sucede que la UCV es una de las pocas universidades del mundo que posee autonom\u00eda. Esto quiere decir que la polic\u00eda y los militares no pueden pisar sus espacios. As\u00ed, se cre\u00f3 un equilibrio precario del gato y el rat\u00f3n, en el cual la polic\u00eda \u201callanaba\u201d constantemente la UCV y los estudiantes trataban de esconderse.<\/p>\n<p>Recuerdo esperar a mi madre para la cena y ver la cara preocupada de mi padre porque ella no llegaba. \u201cHay una marcha hoy, Vicente \u2013explicaba\u2013, y bueno, obviamente esa vaina se puso fea\u201d. Les recuerdo que en esa \u00e9poca no hab\u00eda tel\u00e9fonos celulares, por lo cual algunos de sus compa\u00f1eros salieron a la marcha y no volvieron. Fue la primera vez que escuch\u00e9 que la polic\u00eda les disparaba con tornillos y metras. Fue la primera vez que escuch\u00e9 que a alguien lo hab\u00eda matado la polic\u00eda: un empleado de la Escuela de mi madre fue \u201ca ver el enfrentamiento con las fuerzas del orden\u201d y recibi\u00f3 un balazo en plena frente. Fue un rudo despertar: el arte venezolano de la guerra me petrific\u00f3 con sus ojos \u00edgneos y verti\u00f3 azufre sobre mis ideales de un pa\u00eds pac\u00edfico.<\/p>\n<p>De esta manera, la violencia que lat\u00eda bajo la piel de la democracia volvi\u00f3 a aflorar poco a poco. Escondido unos a\u00f1os, el arte venezolano de la guerra volvi\u00f3 a asomar su diab\u00f3lica cabeza. Reciclamos los demonios del pasado, adaptamos la represi\u00f3n a la modernidad. No se cambian modelos que funcionan, que aterrorizan a la poblaci\u00f3n. La figura de los \u201cCh\u00e1charos\u201d, por ejemplo. Eran los antih\u00e9roes de la \u00e9poca del dictador G\u00f3mez, una polic\u00eda montada que repart\u00eda planazos desde sus caballos. Disolv\u00edan manifestaciones salvajemente, reventando tibias y marcando espaldas, erguidos encima de sus cabalgaduras. Este m\u00e9todo represivo no desapareci\u00f3 despu\u00e9s de G\u00f3mez. Simplemente cay\u00f3 en hibernaci\u00f3n, ya que se prefer\u00edan m\u00e9todos m\u00e1s expeditos: las balas de la Seguridad Nacional. As\u00ed, cuando recuperamos la democracia, los gobiernos volvieron a apelar a estos cuerpos paramilitares, especialmente en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX. Sin embargo, en los ochenta, los caballos estaban de m\u00e1s. Grupos armados con cabillas de construcci\u00f3n se aparec\u00edan en las manifestaciones repartiendo golpes. Fue as\u00ed como el arte venezolano de la guerra pas\u00f3 de los \u201cch\u00e1charos\u201d a los cabilleros, y de estos a los paramilitares motorizados de Ch\u00e1vez, llamados \u201ccolectivos\u201d.<\/p>\n<p>Sucede que el arte venezolano de la guerra segu\u00eda fluyendo por nuestras venas, como petr\u00f3leo bajo la tierra. Pedro Estrada dio paso a Henry L\u00f3pez Cisco, mejor conocido como \u201cel carnicero de la democracia\u201d. Autor de las masacres de Cantaura, Yumare y El Amparo, este jefe de la polic\u00eda secreta \u2013en ese entonces llamada DISIP\u2013, es responsable de al menos 46 ajusticiamientos. Tambi\u00e9n estuvo presente en la represi\u00f3n del Caracazo, en 1989 y existen testimonios seg\u00fan los cuales L\u00f3pez Cisco mataba gente por diversi\u00f3n. Se dice que le gustaba incursionar de vez en cuando en los asentamientos marginales para asesinar supuestos criminales al azar. Sin acusaci\u00f3n, sin juicio, sin abogados: Henry L\u00f3pez Cisco encarn\u00f3 el arte venezolano de la guerra durante los a\u00f1os de elecciones democr\u00e1ticas. Apretar el gatillo con frialdad y regocijarse al ver los cuerpos caer sin vida: tal era la norma que todos conocimos como \u201cdispara primero, averigua despu\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de los noventa lleg\u00f3 mi turno de hacer relevo. Empec\u00e9 mis estudios en la Universidad Central de Venezuela, con el arte venezolano de la guerra dispuesto a pulverizar a todos los ucevistas. El pa\u00eds se resquebrajaba: no una, sino dos corridas bancarias hab\u00edan dejado las reservas de la naci\u00f3n exang\u00fces. Una inflaci\u00f3n galopante hizo a\u00f1icos el poder de ahorro del venezolano. No hab\u00eda presupuesto para las universidades, y las condiciones empezaron a deteriorarse con rapidez. Los estudiantes organizamos marchas que fueron ignoradas por una sociedad que se derrumbaba a un ritmo fulminante. \u00c1vidos de atenci\u00f3n, los ucevistas nos desnudamos y nos pintamos de azul y recorrimos las calles. Enfrentados a la represi\u00f3n inscrita en el arte venezolano de la guerra, una manifestaci\u00f3n se dirigi\u00f3 a las laderas del infecto r\u00edo Guaire, el dep\u00f3sito de todas las aguas negras de Caracas. Los l\u00edderes estudiantiles amenazaron al gobierno con zambullirse de cabeza en la vor\u00e1gine de heces flotando. La apuesta funcion\u00f3: fue as\u00ed como lograron renegociar el presupuesto. Veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el 2017, el arte venezolano de la guerra no ser\u00eda tan indulgente. El cinismo se hab\u00eda apoderado de las fuerzas del orden, quienes empujaron a los manifestantes a lanzarse a esas mismas aguas del Guaire. Una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica fue gaseada con un sadismo inaudito. Los marchistas, asfixiados en una nube de lacrim\u00f3genas, no tuvieron otra opci\u00f3n que atravesar el r\u00edo contaminado.<\/p>\n<p>Este ejemplo es ilustrativo de la degradaci\u00f3n de la sociedad venezolana. Lo que otrora fuese una amenaza que logr\u00f3 hacer plegar al gobierno, \u201co renegociamos el presupuesto, o los estudiantes nos arrojamos al Guaire\u201d, fue recibido con burlas y descalificaciones en el 2017. Un miembro nefasto de la nomenklatura chavista, Jacqueline Far\u00edas, tuite\u00f3 con sorna, \u201c\u00a1se (ba\u00f1aron) sabroso!\u201d ante la imagen de sus conciudadanos huyendo por el r\u00edo. Pedro Estrada estar\u00eda orgulloso de ella. El arte venezolano de la guerra hinch\u00f3 su pecho y lanz\u00f3 una carcajada macabra.<\/p>\n<p>As\u00ed, llegamos al 2017, con mi familia, al igual que millones de venezolanos, haci\u00e9ndole frente a un cerco policial. El arte venezolano de la guerra ha\u00a0<em>madurado<\/em>: ya no es el ni\u00f1o al que le gustaba jugar al sadismo. Se ha alzado hasta al Pante\u00f3n de la ignominia, donde entr\u00f3 gracias a sus despliegues de violencia e irrespeto a la ley internacional. Ciudadanos civiles son enjuiciados por tribunales militares. Se encierra a nuestros j\u00f3venes en b\u00f3vedas de banco devenidas prisi\u00f3n, treinta metros bajo tierra. Sufren torturas blancas: las ONG que vigilan los Derechos Humanos alrededor del mundo han escrito denuncias y manifestado su preocupaci\u00f3n. Pero el arte venezolano de la guerra permanece imperturbable. Abre su hocico, muestra sus afilados dientes: engulle a la jueza Afiuni entera. Vomita \u201cgas del bueno\u201d. Electrocuta decenas de ciudadanos misteriosamente en la cerca de una barriada. Balacea marchas. Se r\u00ede mientras el petr\u00f3leo sale a borbotones por su boca, sus ojos. Afinca la bota, estrujando el cuello de un inocente. Rompe violines. Se mofa de un manifestante desnudo con una Biblia en la mano. Apila cad\u00e1veres. Y Venezuela contin\u00faa su carrera desenfrenada hacia la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se puede contrarrestar al arte venezolano de la guerra? \u00bfC\u00f3mo forzar la apertura del pu\u00f1o para retirar la cachiporra, la pistola, la bomba lacrim\u00f3gena? \u00bfC\u00f3mo desinflar este sadismo alimentado por nosotros mismos como el\u00a0<em>It<\/em>\u00a0de Stephen King?<\/p>\n<p>Venezuela no es el primer pa\u00eds partido en dos, dividido en dos frentes irreconciliables. No somos los \u00fanicos en deshumanizar al adversario para justificar su destrucci\u00f3n. Pero la reconstrucci\u00f3n nacional pasa por una evaluaci\u00f3n del horror que hemos creado. No, los Guardias Nacionales no son cubanos desalmados. Los colectivos somos nosotros: as\u00ed como lo fueron los cabilleros, la Seguridad Nacional, los ch\u00e1charos. Esta es la Venezuela que tenemos. Hemos normalizado la violencia. Sin embargo, somos muchos los que repudiamos las atrocidades.<\/p>\n<p>Mi familia siempre luch\u00f3, lucha y luchar\u00e1. No somos los \u00fanicos. El esp\u00edritu de libertad sigue vivo. Bajo las espesas capas de brutalidad, bajo el abuso y la tortura, algunos seguimos siendo\u00a0<em>humanos<\/em>. No podemos darnos por vencidos. Claudicar es entregarle el pa\u00eds a la barbarie. Seguiremos marchando, opinando, escribiendo, haciendo arte e investigaciones cient\u00edficas. Porque nosotros nos negamos a que nos reduzcan a una horda de animales de instintos primitivos. No nos doblegar\u00e1n. As\u00ed, cuando en el futuro el mundo voltee y analice este per\u00edodo, podr\u00e1n ver que en Venezuela hubo y hay dignidad. Que hicimos lo posible por enderezar la historia. Sin balas, sin palos, sin amenazas. El tiempo dir\u00e1 hasta qu\u00e9 punto fuimos exitosos.<\/p>\n<p>(Conferencia le\u00edda en el evento \u201cDerechos Humanos y cr\u00edmenes de lesa humanidad en Venezuela\u201d, en Par\u00eds, el 25 de julio de 2017, publicada en: http:\/\/www.el-nacional.com\/noticias\/entretenimiento\/arte-venezolano-guerra_196645).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u201cEn nuestro continente cambiamos de gobierno y dejamos intactas las estructuras de la violencia. Bajo el tejido dizque \u2018democr\u00e1tico\u2019 se esconde la cruda verdad de los abusos por parte de los \u00f3rganos del poder. 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