{"id":249,"date":"2008-08-04T20:04:15","date_gmt":"2008-08-04T20:04:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/?p=249"},"modified":"2008-08-04T20:04:15","modified_gmt":"2008-08-04T20:04:15","slug":"caracas-solicita-eutanasia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2008\/08\/caracas-solicita-eutanasia\/","title":{"rendered":"Doctor: Paciente Caracas solicita eutanasia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/blog\/index.php?2008\/08\/04\/314-caracas-solicita-eutanasia\"><img decoding=\"async\" src=\"\/blog\/images\/images2\/eutanasia7.JPG\" alt=\"h\u00e1ganle el favor...\" \/><\/a> <\/p>\n<p>Unas \u00faltimas impresiones, producto de algo de frustraci\u00f3n e impotencia, sobre mi ciudad. Dejar\u00e9 de ladillar pronto, se los prometo, pero este art\u00edculo lo escrib\u00ed estricta y exclusivamente para m\u00ed. Sensibilosos abstenerse.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El c\u00e1ncer negro, un tupido tumor que desbordaba la boca del paciente, parec\u00eda respirar por s\u00ed mismo cada vez que el cuerpo inhalaba: Un sonido carrasposo, un rasgu\u00f1o cansado, un edificio derrumb\u00e1ndose en cada bocanada que el moribundo enclenque mord\u00eda y arrebataba al ambiente hospitalario.<\/p>\n<p>La enfermera se acerc\u00f3 con su indiferencia habitual, con el rictus de sus labios y las cejas entretejidas al escrutar las m\u00e1quinas para llenar las planillas de anotaciones. En este pabell\u00f3n prevalec\u00eda la ciencia: Una retah\u00edla de aparatos m\u00e1quinas implementos botones sondas agujas monitores electrodos respiradores bombas sueros computadoras desfilaban diariamente frente al paciente para corroborar, cada vez con m\u00e1s exactitud, que todo estaba perdido.<\/p>\n<p>Los familiares lo hab\u00edan abandonado poco a poco, dando la espalda a la esperanza, viendo cualquier mejor\u00eda esfumarse entre las torpes manos m\u00e9dicas que vaticinaban tratamientos y soluciones maravillosas, interven\u00edan, operaban y luego explicaban que los resultados, si bien no contundentes, eran signo de un innegable avance en la condici\u00f3n del paciente. La gente intercambiaba su mirada incr\u00e9dula entre el discurso optimista del galeno y la piltrafa humana que se retorc\u00eda en la camilla, arc\u00e1ndose con cada espasmo de tos que proyectaba m\u00e1s all\u00e1 de sus ojos llorosos y enrojecidos.<\/p>\n<p>Para algunos, el deterioro del paciente hab\u00eda sido tan gradual que apenas pod\u00edan recordar tiempos mejores, en los cuales el vigoroso cuerpo estaba en boca de todos aquellos que lo perfilaban como ejemplo y signo de esperanza. Esos momentos cuando todo le era posible, cuando bastaba con pronunciar una frase o un reto para que las personas creyeran que lo llevar\u00eda a cabo. Paulatinamente, las cosas fueron degenerando. Un achaque aqu\u00ed, un traspi\u00e9s all\u00e1, qu\u00e9 mala suerte, qu\u00e9 apuesta tan arriesgada&#8230; y all\u00ed estaba, reducido a un estado vegetativo con sangre negra como el bet\u00fan corri\u00e9ndole por las venas atropelladamente y de forma congestionada. Caracas, la antigua promesa. El valle heredero de nutridos fluidos que circulaban por su cuerpo con gracia y empe\u00f1o juvenil. La enfermera observ\u00f3 una arteria tapada hervir con la presi\u00f3n del l\u00edquido sucio para formar una burbuja espesa que creci\u00f3 y estall\u00f3 proyectando un olor a podredumbre por la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El paciente cruz\u00f3 su mirada, asinti\u00f3 y dio la orden final. Era el momento de detener este sufrimiento, de acostar este cuerpo cansado una vez por todas. La enfermera entendi\u00f3 la s\u00faplica silenciosa, dio media vuelta y desapareci\u00f3 hacia el pasillo.<\/p>\n<p>Caracas vio entrar al Doctor de bata blanca, inmaculada, seguido de la enfermera, cuya expresi\u00f3n no cambiaba. Lo miraron. Lo estudiaron. Conferenciaron en voz baja. Susurraron. Lo se\u00f1alaron. Vieron el tumor negro expandirse en su boca, escucharon el raspado del c\u00e1ncer contra su paladar, apretaron sus pulmones envueltos en una nube de contaminaci\u00f3n y trataron de descongestionar las arterias. El diagn\u00f3stico era irrefutable.<\/p>\n<p>La mano del Doctor se acerc\u00f3 a la m\u00e1quina, envolviendo el cable con sus esbeltos dedos de cirujano. Ech\u00f3 una \u00faltima mirada al paciente. Caracas parpade\u00f3. Un resplandor de alivio ilumin\u00f3 su rostro mientras exhal\u00f3 su \u00faltima bocanada de aire y su fatigado cuerpo dej\u00f3 de palpitar al ritmo de los latidos electr\u00f3nicos que iban desaceler\u00e1ndose lentamente.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, la enfermera inclin\u00f3 la cabeza para estudiar el cad\u00e1ver. Levant\u00f3 uno de sus brazos por la mu\u00f1eca y lo dej\u00f3 caer, inerte, en las inmaculadas s\u00e1banas. Frunci\u00f3 el se\u00f1o al ver el tumor estallar y reventarse en la boca del paciente, dejando correr un l\u00edquido negruzco por los p\u00e1lidos labios. Se acerc\u00f3, curiosa, y afinc\u00f3 un bol\u00edgrafo en la reci\u00e9n explotada tumescencia. Un olor f\u00e9tido acompa\u00f1\u00f3 el riachuelo de petr\u00f3leo que empez\u00f3 a abrirse paso por el ment\u00f3n y el cuello del paciente, hasta perderse en el mar blanco de la cama.<\/p>\n<p>La enfermera ri\u00f3 y sacudi\u00f3 la cabeza con desprecio antes de tomar la s\u00e1bana y cubrir el cuerpo del difunto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"\/blog\/index.php?2008\/08\/04\/314-caracas-solicita-eutanasia\"><img decoding=\"async\" src=\"\/blog\/images\/images2\/eutanasia7.JPG\" alt=\"h\u00e1ganle el favor...\" \/><\/a> <\/p>\n<p>Unas \u00faltimas impresiones, producto de algo de frustraci\u00f3n e impotencia, sobre mi ciudad. Dejar\u00e9 de ladillar pronto, se los prometo, pero este art\u00edculo lo escrib\u00ed estricta y exclusivamente para m\u00ed. Sensibilosos abstenerse.<\/p>\n<p> <a href=\"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2008\/08\/caracas-solicita-eutanasia\/\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-249","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-antiguas-entradas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=249"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}