{"id":240,"date":"2008-01-10T14:27:49","date_gmt":"2008-01-10T14:27:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/?p=240"},"modified":"2008-01-10T14:27:49","modified_gmt":"2008-01-10T14:27:49","slug":"otra-noche-en-paris","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2008\/01\/otra-noche-en-paris\/","title":{"rendered":"Otra noche en Par\u00eds"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/blog\/index.php?2008\/01\/10\/291-otra-noche-en-paris\"><img decoding=\"async\" src=\"\/blog\/images\/images2\/paris-night4.jpg\" alt=\"colage nocturno\"\/><\/a> <\/p>\n<p>Son las dos de la ma\u00f1ana cuando salgo del Metro despu\u00e9s de un alucinante recorrido subterr\u00e1neo por Par\u00eds. La cabeza me da un poco de vueltas -g\u00fcisqui y vino, mala combinaci\u00f3n-, pero creo que el fr\u00edo pueda aplacar la borrachera mientras espero a mis amigos en la estaci\u00f3n <i>Gambetta.<\/i><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Emerge, marchando por la calle, un grupo disparejo de personas con H. a la cabeza. Disparejo porque, entre H. y su vestimenta suburbana gringa, Yogi, vestido, como siempre, de mago africano y tres chicas acomodadas portando vestidos de dise\u00f1ador, parecemos m\u00e1s bien el casting de una propaganda de <i>Bennetton<\/i>. A esto hay que agregar una pareja lesbiana y yo, vestido &#8220;normal&#8221;, con pantal\u00f3n y chaqueta de invierno.<\/p>\n<p>Nuestro grupete comienza a caminar por las calles del distrito 20 de Par\u00eds mientras me informan del plan: Iremos a una fiesta en un <i>squat<\/i> de ocupas cerca de la <i>marie de Montreuil<\/i>. Las chicas, blancas, rubias y de origen australiano, creen que esto es una aventura, sus diecinueve a\u00f1os no les dan acceso a exclamaciones m\u00e1s profundas que el trillado <i>Oh, my God.<\/i> Soy m\u00e1s esc\u00e9ptico. Habiendo asistido a varias de estas fiestas, s\u00e9 lo que nos espera: un ambiente s\u00f3rdido poblado por seres extra\u00f1os y retrecheros, la mayor\u00eda alcoh\u00f3licos o drogadictos, un deejay de tercera mezclando m\u00fasica electr\u00f3nica mala y monta\u00f1as de \u00e9xtasis, de pastillas sobrepreciadas de origen dudoso. No se puede esperar m\u00e1s, es un <i>squat<\/i>, es donde acaba la gente que perdi\u00f3 todo en la vida. Nadie conf\u00eda en nadie ya que es probablemente el hecho de confiar en alguien lo que los hizo terminar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Sin embargo, como toda fiesta <i>underground<\/i>, no tenemos la direcci\u00f3n exacta. Yogi, que vive ahora en un <i>squat<\/i> cerca de Gambetta, nos explica que no va a haber problema, que s\u00f3lo hay que llegar al Metro y preguntar. Que todo el mundo conoce la fiesta, \u00bfqui\u00e9n no conoce a Momo?, me pregunta, antes de explicarme c\u00f3mo la tierra se comunica con \u00e9l.<\/p>\n<p>Nos detenemos en un abasto, compramos cerveza y las chicas vodka y g\u00fcisqui. Al salir tengo que interponerme en una pelea que acaba de empezar: Un \u00e1rabe, borracho y cortado, le busca pelea sin raz\u00f3n a Yogi. Yogi empieza a hacer movimientos de Kung Fu y por poco se le enciende el turbante como un personaje de Drag\u00f3n Ball mientras patea postes y golpea muros demostrando su fuerza. Al \u00e1rabe esto parece excitarlo m\u00e1s, a pesar de que apenas puede estar de pie. Le explico que somos gente de paz y le ofrezco una cerveza, me da la mano y se larga.<\/p>\n<p> <img decoding=\"async\" src=\"\/blog\/images\/images2\/paris-night5.jpg\" alt=\"normal Yogi\"\/> <br \/><font size=1><i>Yogi, vestido &#8220;normal&#8221;<\/i><\/font>  <\/p>\n<p>Estamos &#8220;cerca de la fiesta&#8221;, seg\u00fan Yogi, aunque si le creemos a \u00e9l hemos estado cerca desde hace por lo menos dos horas. Bien podr\u00edamos haber caminado hasta el palacio de Versailles, a estas alturas. Yogi se desespera, empieza a gritar en la calle, &#8220;\u00a1Momo!&#8221;, lo cual produce respuestas de todos lados. &#8220;Momo&#8221; es, como sabr\u00e1n, el diminutivo de Mohammed, y Mohammed no es otra cosa sino el nombre m\u00e1s popular del planeta. Decenas de Momos aparecen en las ventanas y cuando aparece alguien m\u00e1s, dice que conoce a un Momo que vive m\u00e1s all\u00e1. Nuestro Momo no tiene apellido, es &#8220;Momo el de la fiesta&#8221;, y entre gritos de desaprobaci\u00f3n de los vecinos, direcciones erradas de algunos y amenazas de llamar a la polic\u00eda, seguimos caminando.<\/p>\n<p>Yogi declara que hemos llegado, empuja una puerta y entra en un edificio. Veo del otro lado a un muchacho joven, vestido con camisa y corbata, algo sumamente raro en una fiesta de ocupas. Est\u00e1 a todas luces borracho, nos deja entrar y nos dice que disfrutemos la fiesta.<\/p>\n<p>El sitio es muy decente, casi demasiado. Hay un galp\u00f3n con luces bajas, un deejay poniendo m\u00fasica aceptable y grupos de gente sentados en sillas confortables. Algo est\u00e1 mal. Observo el ambiente, ahora con tres cervezas de medio litro encima, y no entiendo d\u00f3nde est\u00e1 el detalle que falta. Veo gente que nos se\u00f1ala: H. se ha perdido con las chicas, la pareja lesbiana est\u00e1 recostada contra un muro y s\u00f3lo quedamos Yogi y yo, hablando de vud\u00fa, en el medio de la pista de baile. Aparece un ni\u00f1o de entre diecisiete y diecinueve, con chaqueta de marca, peinado de barber\u00eda y copa de champ\u00e1n en la mano. Miro a sus amigos en la mesa detr\u00e1s de \u00e9l y entiendo lo que no me cuadraba: En la fiesta no hay nadie negro o \u00e1rabe. Son todos blancos. Todos tienen ropa de marca. Todos beben champa\u00f1a, no como nosotros, con latas de heineken y carteritas de g\u00fcisqui sospechoso.<\/p>\n<p>-Que yo no conozco a ning\u00fan Momo, br\u00f3der -le explica el ni\u00f1o a Yogi. Yogi insiste que est\u00e1 invitado, a pesar de que aqu\u00ed nadie tiene cara de llamarse Momo, sino m\u00e1s bien Jean-Pierre y Jacques. Estamos en la fiesta equivocada, otra vez.<\/p>\n<p>Los amigos del ni\u00f1o insisten para que nos echen, pero \u00e9l no se atreve a tocar a Yogi y veo que est\u00e1 temblando ante la perspectiva de una muy probable pelea si trata de sacarnos de la fiesta. Yo vuelvo con mis explicaciones: le digo que somos gente de paz y que no se queje, trajimos a cinco mujeres para su fiesta, \u00bfcu\u00e1l es el problema? El ni\u00f1o voltea para su mesa, eval\u00faa a sus amigas vestidas de Prada y Dior y luego echa un vistazo a nuestra pareja lesbiana: Mi amiga E. se ha te\u00f1ido el pelo de rosado y campanea una botella de vino champa\u00f1izado mientras besa a su pareja, una chica con pantalones militares y franela que dice, &#8220;George Bush puede chuparme el sexo&#8221;, y no exactamente con esas palabras.<\/p>\n<p>Al final, nos dejan quedarnos y hablamos un poco con la gente. El tipo que abri\u00f3 la puerta se me acerca para preguntarme qu\u00e9 opino de Ch\u00e1vez y, como si fuera parte de la misma pregunta, saca una buchaca de coca\u00edna y me ofrece unos pases. Le agradezco y paso gentilmente, el perico nunca ha sido lo m\u00edo. Despu\u00e9s de dos rayas, veo al tipo con los ojos desorbitados y la conducta mani\u00e1tica t\u00edpica de los periqueros, lo cual reafirma mi convicci\u00f3n de que la coca es todo menos divertida.<\/p>\n<p>Son las cinco de la ma\u00f1ana. Estamos caminando por <i>Montreuil<\/i>, un suburbio parisino. El grupo est\u00e1 euf\u00f3rico, salimos de ah\u00ed sin bajas ni v\u00f3mitos de la borrachera, una rareza cuando andas con noct\u00e1mbulos. Me echo en el piso de la casa abandonada donde vive H. para esperar al Metro. No hay nada que hacer, nada que beber y ya nadie quiere hablar. H. consigue unos cigarrillos, as\u00ed que decido fumarme uno para matar el tiempo. Finalmente, dan las seis y nos levantamos para ir al Metro. Las chicas comentan que ha sido una noche &#8220;muy loca&#8221; seg\u00fan ellas, yo no entiendo a qu\u00e9 se refieren. Para m\u00ed ha sido un fin de semana cualquiera en esta ciudad llamada Par\u00eds, una noche donde gast\u00e9 cuatro euros en cerveza y vagu\u00e9 por la ciudad como de costumbre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"\/blog\/index.php?2008\/01\/10\/291-otra-noche-en-paris\"><img decoding=\"async\" src=\"\/blog\/images\/images2\/paris-night4.jpg\" alt=\"colage nocturno\"\/><\/a> <\/p>\n<p>Son las dos de la ma\u00f1ana cuando salgo del Metro despu\u00e9s de un alucinante recorrido subterr\u00e1neo por Par\u00eds. La cabeza me da un poco de vueltas -g\u00fcisqui y vino, mala combinaci\u00f3n-, pero creo que el fr\u00edo pueda aplacar la borrachera mientras espero a mis amigos en la estaci\u00f3n <i>Gambetta.<\/i><\/p>\n<p> <a href=\"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2008\/01\/otra-noche-en-paris\/\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-240","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-antiguas-entradas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/240","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=240"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/240\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=240"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=240"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=240"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}