{"id":1615,"date":"2018-10-12T17:07:19","date_gmt":"2018-10-12T16:07:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/?p=1615"},"modified":"2018-08-26T17:07:47","modified_gmt":"2018-08-26T16:07:47","slug":"un-inspector-en-corea-del-norte","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2018\/10\/un-inspector-en-corea-del-norte\/","title":{"rendered":"Un inspector en Corea del Norte"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>James Church y la novela negra en la dictadura de los Kim<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Publicado en: <strong><a href=\"http:\/\/www.el-nacional.com\/noticias\/entretenimiento\/inspector-corea-del-norte_203532\">El Nacional<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/en-cdnmed.agilecontent.com\/\/resources\/jpg\/3\/0\/1505363394503.jpg\" alt=\"\" width=\"745\" height=\"419\" \/><\/p>\n<p>Cuando George Orwell public\u00f3 su novela\u00a0<em>1984<\/em>, el mundo occidental crey\u00f3 haber dado con la as\u00edntota del totalitarismo. La distop\u00eda del ingl\u00e9s, una sociedad perennemente vigilada y controlada hasta por los ni\u00f1os, representaba el s\u00fammum del horror. No era la primera vez que la literatura planteaba la anulaci\u00f3n del espacio privado. En 1921, el ruso Yevgueni Zamiatin imagin\u00f3 una ciudad transparente, de edificios cristalinos con polic\u00edas espi\u00e1ndonos desde todos los \u00e1ngulos posibles. Es por esto que su novela Nosotros inspir\u00f3 a Orwell. Sin embargo, en\u00a0<em>1984<\/em>\u00a0no hac\u00eda falta ver a trav\u00e9s de las paredes para controlar a los ciudadanos. En el primer cap\u00edtulo, Winston Smith se levanta ante una especie de \u201cEcho\u201d de Amazon (1) que le incita a hacer calistenia antes de ir al trabajo. Se le obliga a asistir a jornadas de oprobio hacia la resistencia, donde debe gritar insultos hacia los insurrectos. Lo que Orwell entendi\u00f3, y lo que hace a su novela una obra maestra, es que el control total pasa por el lenguaje. No se puede pensar sin lenguaje. As\u00ed, dominar la mente de los ciudadanos equivale a obligarlos a repetir hechos f\u00e1cilmente refutables en el mundo real. Cuando los gobernantes logran hacer que la masa grite que \u201cla guerra es la paz\u201d o que \u201cla esclavitud es la libertad\u201d, reducen a los habitantes a d\u00f3ciles mascotas, manipulables y desechables al antojo de sus opresores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, en el mismo a\u00f1o en que Orwell publicaba su pesadilla inimaginable, alguien m\u00e1s, del otro lado del planeta, sentaba las bases para el peor totalitarismo que jam\u00e1s hayamos visto. Fue en 1949 cuando Kim Il-Sung fund\u00f3 el \u201cFrente democr\u00e1tico para la reunificaci\u00f3n de la patria\u201d y termin\u00f3 de consolidarse como l\u00edder supremo de Corea del Norte. Lo que ha logrado la dinast\u00eda psicop\u00e1tica de los Kim es un espanto que rebasa con creces el horror descrito en\u00a0<em>1984<\/em>. En Corea, a nadie se le ocurrir\u00eda pasar mensajes en papelitos ocultos, como Winston y Julia. En Pyongyang no existen barrios obreros donde usted pueda alquilar apartamentos para estar con su novia en secreto. Por m\u00e1s espeluznante que pareciera la Ocean\u00eda de Orwell, al menos hab\u00eda luz (2).<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar entonces que Christopher Hitchens haya intitulado su columna sobre ese pa\u00eds como \u201cPeor que 1984\u201d (3). Seg\u00fan el polemista norteamericano, los Kim lograron lo imposible: la creaci\u00f3n del hombre nuevo coreano. Es un \u201cenano hambriento que vive en la oscuridad, en la ignorancia y el miedo, que rinde culto a un muerto\u201d, dice (4).<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil conocer la realidad de ese pa\u00eds. El r\u00e9gimen es impenetrable: el gobierno no publica cifras de inflaci\u00f3n, o muertes por inanici\u00f3n, o siquiera el n\u00famero de campos de concentraci\u00f3n que posee. El hecho de que los norcoreanos midan en promedio quince cent\u00edmetros menos que aquellos del Sur es suficiente ilustraci\u00f3n. Corea del Norte es un Estado-esclavo, donde todos los ciudadanos son propiedad de una familia desquiciada. El Gran Hermano de Orwell parece Mahatma Gandhi al lado de lo que los Kim son capaces de hacer.<\/p>\n<p>Es en este contexto, y ante la amenaza de una guerra entre Kim Jong-un y Donald John Trump, que la literatura de James Church cobra relevancia.\u00a0El autor norteamericano ha publicado, desde el 2006, una serie de novelas negras que suceden en Corea del Norte. De hecho, \u201cJames Church\u201d es solo el pseud\u00f3nimo de un ex-agente de los servicios de inteligencia. As\u00ed, su \u201cserie del Inspector O.\u201d ofrece una aproximaci\u00f3n fascinante al infierno de los Kim. Church destaca no solo por el lugar geogr\u00e1fico en el cual inserta a sus personajes. Su manejo del ritmo, sus descripciones parsimoniosas y precisas, la estructura de la novela y la profundidad de los personajes hacen que sus libros sean una verdadera joya.<\/p>\n<p>El momento es propicio para buscar un ejemplar de\u00a0<em>Un cad\u00e1ver en el Koryo<\/em>, el primer libro de la serie. Es una novela finamente hilada, donde las intrigas pol\u00edticas se van sobreponiendo en forma de espiral.<\/p>\n<p>El libro empieza con el Inspector O. escondido en una monta\u00f1a, vigilando la Autopista de la Reunificaci\u00f3n. Church expone, en esas breves p\u00e1ginas, toda la locura del r\u00e9gimen de los Kim. Sucede que el \u201cPresidente eterno de la Rep\u00fablica\u201d, Kim Il-Sung, hab\u00eda trazado con su \u201cmano que nunca se equivoca\u201d, una l\u00ednea recta entre Pyongyang y Se\u00fal, en Corea del Sur. Orden\u00f3 la construcci\u00f3n de la flamante v\u00eda por la cual los norcoreanos conquistar\u00edan la victoria \u00faltima. Sin embargo, el territorio era irregular y la autopista imposible de realizar en l\u00ednea recta. Para ahorrar a\u00f1os de obras, el General encargado prefiri\u00f3 utilizar curvas y desv\u00edos en vez de t\u00faneles. Craso error: cuando le present\u00f3 el mapa al Presidente eterno, este lo envi\u00f3 directo a un campo de concentraci\u00f3n. Su sucesor, mucho m\u00e1s astuto, no se preocup\u00f3 por enderezar la autopista. Simplemente acomod\u00f3 el plano, trazando una v\u00eda perfecta, como hab\u00eda pedido el l\u00edder. Es por esto que en los mapas al interior del pa\u00eds la Autopista de la Reunificaci\u00f3n aparece derecha, a pesar de que el propio ojo desnudo deja ver que contiene bifurcaciones y curvaturas.<\/p>\n<p>Esa escena sirve de resumen a lo que es la vida en Corea del Norte: un doble pensar perenne donde arriba es abajo y el agua no moja. No obstante, lo interesante del trabajo de Church no es la exposici\u00f3n de an\u00e9cdotas horrorosas sobre la vida de estos seres-esclavos bajo el yugo de los Kim. Las intrigas van m\u00e1s all\u00e1. El sistema se mantiene gracias a la capa de bur\u00f3cratas y militares que rodean al gobierno. La \u00fanica forma de sobrevivir en Corea del Norte es tener contactos y negocios paralelos. Desde el control de la moneda hasta la importaci\u00f3n de bienes de China y Jap\u00f3n, un grupo de militares conectados vive con cierta holgura en la capital.<\/p>\n<p>Los proyectos totalitarios suelen imitarse.\u00a0Basta con crear un infierno en la tierra en el medio del cual hay un bolsillo de relativa paz. Ya sea Pyongyang, Phnom Penh en Camboya o Stalingrado, si usted cae en desgracia con la nomenklatura, ser\u00e1 exiliado. Con suerte, le tocar\u00e1 hacer trabajos manuales en tierras \u00e1ridas, si es que no lo mandan a un campo de concentraci\u00f3n en Siberia o al interior de Camboya. Es as\u00ed como se impone el control total: obligue a todo el mundo a romper la ley para sobrevivir y luego escoja a su antojo a qui\u00e9n castigar.<\/p>\n<p>Sin embargo, en estos sistemas hay ciertas personas que gozan de privilegios. Es el caso del inspector O., cuyo abuelo pele\u00f3 junto a Kim Il-Sung y fue nombrado \u201cel coraz\u00f3n de la revoluci\u00f3n\u201d. Esto le permite, por ejemplo, no utilizar el bot\u00f3n con la cara del \u201cPresidente eterno\u201d en su camisa, lo cual le crea problemas a su superior. Cuando confronta a su hermano y le dice que no cree en el discurso socialista sobre los \u201crenegados socavando la revoluci\u00f3n\u201d, este le responde que, a pesar de tener la misma sangre, no podr\u00e1 impedir que lo lleven a justicia junto a \u201ctoda esta escoria humana\u201d de ideas occidentales.<\/p>\n<p>Sucede que la vida de un inspector del Ministerio Popular para la Seguridad del Pueblo no es f\u00e1cil. La econom\u00eda de Corea del Norte ha colapsado, por lo cual los sueldos se pagan con mucho retraso. Nadie puede quejarse, so pena de ser exiliado a las provincias de una pobreza aterradora. As\u00ed, la vida en Pyongyang es una farsa total. Ya que los cupones para surtir los autom\u00f3viles de gasolina no han llegado, el jefe de O. le propone \u201cdar un paseo, ya que el d\u00eda est\u00e1 bonito\u201d, en vez de admitir que tiene el tanque vac\u00edo. Igualmente, cuando O. se encuentra en la ciudad de Namp\u2019o para seguir su investigaci\u00f3n, se da cuenta de que los cupones que le da el Ministerio son in\u00fatiles. Como en toda econom\u00eda arruinada, la moneda ha sido sustituida. La mujer de un puesto de comida callejero le dice, \u201c\u00bfCupones? Puede que sea vieja, pero no est\u00fapida. La comida vale dinero. El chino es bueno. El ruso tambi\u00e9n. Con d\u00f3lares americanos, te doy la mejor comida posible\u201d.<\/p>\n<p>Es esta econom\u00eda y este estado paralelo lo que mantiene a Corea del Norte en pie. Tambi\u00e9n es la raz\u00f3n por la cual un cad\u00e1ver en el hotel Koryo preocupa a las autoridades. El Koryo es una especie de Alba Caracas norcoreano. Construido durante los a\u00f1os de expansi\u00f3n, hoy en d\u00eda el Koryo est\u00e1 derruido. Es aqu\u00ed donde se alojan los extranjeros, por lo cual las paredes est\u00e1n llenas de micr\u00f3fonos y las habitaciones de esp\u00edas.<\/p>\n<p>La realidad es que en estos reg\u00edmenes la gente aprende a agachar la cabeza y sobrevivir como mejor puede. Es el plan del inspector O., quien hace a\u00f1os ha dejado de creer en la verdad y la justicia. No obstante, la tarea banal de vigilar la Autopista de la Reunificaci\u00f3n lo colocar\u00e1 en medio de un juego de poderes entre militares.<\/p>\n<p>Los negocios est\u00e1n por encima de las ideolog\u00edas.\u00a0Detr\u00e1s del discurso supremacista norcoreano, los militares compran autom\u00f3viles en Corea del Sur y los venden en China. Cuando un militar rival descubre la red de contrabando, intenta tomarla por la fuerza, matando a todas las fichas de su adversario. Es as\u00ed como el Inspector O. se ver\u00e1 inmiscuido en un peligroso juego del gato y el rat\u00f3n que lo llevar\u00e1 a recorrer algunos pueblos del interior de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>La saga del Inspector O. no termina con\u00a0<em>Un cad\u00e1ver en el Koryo<\/em>. Los otros tomos que he podido leer,\u00a0<em>Luna escondida<\/em>\u00a0y\u00a0<em>El hombre con la mirada b\u00e1ltica<\/em>, son excelentes novelas policiales tambi\u00e9n. James Church tiene esa rara capacidad de ir de lo particular a lo general, de empezar con la Autopista de la Reunificaci\u00f3n y llegar hasta los conflictos geopol\u00edticos de un pa\u00eds tan complicado como Corea del Norte. Es por esto que, con las tensiones escalando entre el Estado-esclavo de los Kim y el resto del mundo, es un buen momento para adentrarse en su obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>James Church y la novela negra en la dictadura de los Kim Publicado en: El Nacional Cuando George Orwell public\u00f3 su novela\u00a01984, el mundo occidental crey\u00f3 haber dado con la as\u00edntota del totalitarismo. 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