{"id":1019,"date":"2011-04-14T09:16:25","date_gmt":"2011-04-14T09:16:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/?p=1019"},"modified":"2011-04-14T09:17:47","modified_gmt":"2011-04-14T09:17:47","slug":"en-busca-del-dorado-yo-mate-a-simon-bolivar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2011\/04\/en-busca-del-dorado-yo-mate-a-simon-bolivar\/","title":{"rendered":"En busca del dorado (&#8220;Yo mat\u00e9 a Sim\u00f3n Bol\u00edvar&#8221;)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1020\" title=\"YMSB2\" src=\"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/YMSB2.jpg\" alt=\"YMSB2\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/YMSB2.jpg 300w, http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/YMSB2-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>(<em>Extracto de la novela &#8220;Yo mat\u00e9 a Sim\u00f3n Bol\u00edvar&#8221; [Yang] <a href=\"http:\/\/www.amazon.com\/dp\/1460907949\/\">publicada por MaSa Editorial<\/a>)<\/em><\/p>\n<h3>En busca del dorado (interludio)<\/h3>\n<p>El cacique sacerdote de los muiscas sinti\u00f3 el l\u00edquido pegajoso recorrerle la piel, lamiendo sus poros y convirti\u00e9ndolo en parte de la ofrenda. A su alrededor, apostados en la orilla de la laguna, los ind\u00edgenas brillaban con el reflejo del sol en sus adornos de oro que parec\u00edan dar vida a los colores de sus plumas. Sabore\u00f3 el momento, calculando cada paso que lo llevar\u00eda a la balsa de juncos.<\/p>\n<p>El s\u00e9quito se acerc\u00f3, llevando consigo el precioso remanente del Dios Xu\u00e9. La laguna de Guatavita se mostr\u00f3 impaciente, levantando olas como labios que esperaban saborear el m\u00e1s fino n\u00e9ctar. El cacique tom\u00f3 el polvo y levant\u00f3 la ofrenda. El heredero estaba listo. Cerr\u00f3 los ojos y respir\u00f3 las \u00f3rdenes de la laguna mientras repart\u00edan el oro en finas capas a lo largo de toda su piel.<\/p>\n<p>La efigie humana fue conducida a la balsa entre la admiraci\u00f3n de los dem\u00e1s muiscas y la mirada sabia de sus antepasados. Los esp\u00edritus tendieron la alfombra al elegido y lo transportaron hasta el centro de la embarcaci\u00f3n. Sus pies fueron cubiertos de oro y esmeraldas dignas del nuevo rey.<\/p>\n<p>Los cuatro caciques desnudos subieron a la balsa y sintieron el viento ara\u00f1ar sus brazaletes, coronas y orejeras de oro, y llenar sus bocas con un sabor dulce. La balsa parti\u00f3 con el cacique sacerdote guiando el paso hacia su destino con su rectitud dorada y orgullosa.<\/p>\n<p>La laguna rumi\u00f3 y se desperez\u00f3 con las primeras piezas de oro golpeando su garganta. El sacerdote empez\u00f3 la ofrenda y dialog\u00f3 con los esp\u00edritus, dejando caer el oro con humildad y respeto. Los cuatro caciques lo ayudaron a vaciar el bot\u00edn en el est\u00f3mago de la bestia ante los rayos rozagantes del dios Xu\u00e9 que parpadeaba nubes y se regocijaba en un arco iris de placer.<\/p>\n<p>El batir de las banderas anunci\u00f3 a los muiscas a orillas del lago que era el momento de saludar su nuevo se\u00f1or y pr\u00edncipe. Estallaron los bailes y las danzas multicolores que entremezclaban la plumer\u00eda. Xu\u00e9 tom\u00f3 una bocanada de calor y roci\u00f3 a los muiscas con la salud de sus rayos, bendiciendo la cosecha y prometiendo agua en abundancia.<\/p>\n<p>El conquistador Nicol\u00e1s Federmann escuch\u00f3 el relato perplejo. Su conocimiento precario del chibchano no le permit\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de las im\u00e1genes desparramadas de esp\u00edritus y dioses bailando en una org\u00eda de vivos y muertos. Repiti\u00f3 la pregunta. D\u00f3nde viv\u00eda este indio dorado. El rey dorado. No ser\u00eda Gonzalo Jim\u00e9nez de Quesada quien lo encontrar\u00eda antes que \u00e9l.<\/p>\n<p>-De pie, holgazanes \u2013orden\u00f3 el alem\u00e1n, repartiendo patadas con su pesada bota.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n reuni\u00f3 los insumos necesarios y se present\u00f3, de forma dispareja, frente a su jefe. Federmann suspir\u00f3 ante la fila de ind\u00edgenas y soldados mugrientos que intentaban sacar el pecho en posici\u00f3n de firme bajo el caliente sol del nuevo continente. Se sinti\u00f3 decepcionado. Era un triste final para el ex Gobernador de la nueva colonia. Sin embargo, la familia Welser le hab\u00eda encomendado encontrar el para\u00edso dorado y \u00e9l sab\u00eda que lo pod\u00eda lograr.<\/p>\n<p>Los mosquitos mordieron sus pieles con fiereza mientras el machete abr\u00eda paso entre la maleza. Los muiscas eran escabullidizos, taciturnos y de poco fiar, como todo ind\u00edgena de este inh\u00f3spito territorio. Era dif\u00edcil acampar sin correr alg\u00fan riesgo, y dejar la protecci\u00f3n de los expedicionarios en manos de un ind\u00edgena o de un soldado novato pod\u00eda significar que sus cuerpos en reposo ser\u00edan devorados por la jungla durante la noche.<\/p>\n<p>El ind\u00edgena-gu\u00eda parec\u00eda vacilar, dando indicaciones complicadas o disertando en torno a cosas que Nicol\u00e1s Federmann no entend\u00eda. Se\u00f1alaba el cielo, introduc\u00eda un dedo en la tierra, intentaba estudiarlo, arrancaba en una direcci\u00f3n, se deten\u00eda y volv\u00eda sobre sus pasos vacilando. Los conquistadores no sab\u00edan qu\u00e9 pensar. Tem\u00edan que si forzaban la paciencia del ind\u00edgena \u00e9ste los condujera hacia una trampa, hacia un nido de animales salvajes donde perecer\u00edan todos, muiscas incluidos. Esta extra\u00f1a raza no parec\u00eda reflexionar individualmente, todas sus frases formaban parte de un discurso colectivo incomprensible sobre el tiempo, o la falta de tiempo, o la negaci\u00f3n del tiempo, o algo relativo al espacio o el universo. Eran primitivos, salvajes, incivilizados que cre\u00edan que el rel\u00e1mpago significaba algo peligroso, m\u00e1s all\u00e1 de la posibilidad de una buena llovizna. Federmann se rasc\u00f3 la barba y empez\u00f3 a abrirse paso en la direcci\u00f3n indicada por el gu\u00eda.<\/p>\n<p>Pasaron los d\u00edas, las semanas; la expedici\u00f3n llegaba a los meses de insolaci\u00f3n, desnutrici\u00f3n y pasos vagabundos en un mar verde de plantas afiladas y agresivas. Los ind\u00edgenas no parec\u00edan preocupados, resignados a un destino sobre el cual no ten\u00edan ninguna responsabilidad. Era esta apat\u00eda la que reduc\u00eda su raza a simple carne de conquista. Era su falta de razonamiento cient\u00edfico y su fe ciega en voces et\u00e9reas que los guiar\u00edan y los conducir\u00edan por los caminos m\u00e1s seguros, lo que les imped\u00eda desarrollar t\u00e9cnicas eficaces de guerra. La historia le dar\u00eda la raz\u00f3n a Federmann, ya que mientras sus casuchas de bahareque se quemaban bajo las llamas de la conquista, las ciudades europeas florec\u00edan y se desarrollaban con avances de ingenier\u00eda, urban\u00edstica y cultura.<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s Federmann se sinti\u00f3 perdido, como si la selva lo hubiese engullido y su expedici\u00f3n no fuese sino una columna de excremento bajando por el intestino del nuevo mundo. Embisti\u00f3 al ind\u00edgena que estaba acuclillado y parec\u00eda hablar con una piedra. El maldito dorado, le dijo, estoy perdiendo la paciencia. Los otros ind\u00edgenas recogieron a su camarada y miraron con desprecio al conquistador. Pero el gu\u00eda levant\u00f3 una mano y explic\u00f3 que deb\u00edan ser pacientes, que estaban muy cerca. Se\u00f1al\u00f3 unas rocas que se ergu\u00edan como un desfiladero a un d\u00eda de camino y explic\u00f3 que los esp\u00edritus se\u00f1alaban ese lugar como lo que estaban buscando.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n avanz\u00f3, impaciente, hacia el precioso bot\u00edn. Era aqu\u00ed que Federmann har\u00eda fortuna e inscribir\u00eda su nombre en la historia. El Dorado. El olor a oro lo propuls\u00f3 en una carrera hacia las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Recorrieron el desfiladero durante d\u00edas, escarbando las paredes e investigando todas las grutas y aberturas. Sin embargo, el musgo se deshac\u00eda en sus manos y sus cuchillos chocaron con una dura y fr\u00eda piedra oscura.<\/p>\n<p>-Hijo de puta \u2013exclam\u00f3 el conquistador, tumbando al gu\u00eda de una patada-, nos has perdido a todos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el oro? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el rey dorado?<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s Federmann jal\u00f3 al gu\u00eda por sus cabellos para que entendiera y se\u00f1al\u00f3 las paredes desnudas. D\u00f3nde est\u00e1, pregunt\u00f3. El ind\u00edgena permanec\u00eda calmado, protegiendo su cabeza con sus manos y mirando al suelo. Fue la primera vez que habl\u00f3 claro.<\/p>\n<p>-Los esp\u00edritus dicen que no buscan en el lugar adecuado. Aqu\u00ed est\u00e1 la riqueza m\u00e1s grande jam\u00e1s vista en la tierra.<\/p>\n<p>El conquistador lo solt\u00f3 con repudio y ech\u00f3 otra mirada a las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>-\u00bfRiqueza? \u00a1Estamos perdidos en la mitad de la jungla, imb\u00e9cil! \u00a1Aqu\u00ed no hay nada! \u2013dijo, lanzando una piedra contra las inmensas paredes naturales que los encerraban.<\/p>\n<p>-No est\u00e1n buscando en el sitio correcto \u2013repiti\u00f3 el gu\u00eda. Federmann se volte\u00f3 y lo mir\u00f3 a los ojos. El ind\u00edgena se\u00f1al\u00f3 un pozo m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>-Ah\u00ed est\u00e1 lo que quieren, lo que los convertir\u00e1 en lobos obesos, elefantes pesados incapaces de moverse, que se pierden en el abuso de la tierra. Los dioses saben lo que dicen. Esa riqueza est\u00e1 maldita. Es la puerta a todo lo que el hombre siempre ha querido, pero tambi\u00e9n es la puerta a la perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s Federmann se acerc\u00f3 lentamente al peque\u00f1o pozo, seguido por los soldados m\u00e1s valientes. El suelo pareci\u00f3 moverse, eructar. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no era el suelo lo que se mov\u00eda. Una espesa capa, negra como la muerte, brotaba de las entra\u00f1as de la tierra y envolv\u00eda sus botas. El conquistador se agach\u00f3 y hundi\u00f3 su espada en el caldo. La hoja sali\u00f3 cubierta de una pasta oscura que parec\u00eda devorarla mientras bajaba hacia la mano de Nicol\u00e1s Federmann. Este lanz\u00f3 la espada, asqueado, y la vio consumirse entre las burbujas de l\u00edquido para perderse en el pozo por siempre.<\/p>\n<p>-V\u00e1monos de aqu\u00ed \u2013sentenci\u00f3-, este sitio est\u00e1 maldito. Dios proteja a quienes intenten sumergirse en esta abominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El grupo se limpi\u00f3 las botas lo mejor que pudo antes de emprender la marcha de vuelta a la confederaci\u00f3n Chibcha. Un soldado volte\u00f3 cuando lleg\u00f3 a la entrada de la selva y echo un \u00faltimo vistazo al lugar. M\u00e1s tarde, frente a sus camaradas, alrededor del calor del fuego, jur\u00f3 haber visto una burbuja inflarse encima del pozo y girar, como si lo estuviese estudiando, antes de explotar y manchar las paredes, y el futuro de esas tierras, con el bet\u00fan que cambiaba riquezas por el alma de las personas.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Versi\u00f3n &#8220;f\u00edsica&#8221; del libro (dos partes):<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.amazon.com\/dp\/1460907949\/\">http:\/\/www.amazon.com\/dp\/1460907949\/<\/a><\/li>\n<li><strong>Versi\u00f3n electr\u00f3nica (lado Yin):<\/strong> <a href=\"http:\/\/li.co.ve\/dai\">http:\/\/li.co.ve\/dai<\/a><\/li>\n<li><strong>Versi\u00f3n electr\u00f3nica (lado Yang):<\/strong> <a href=\"http:\/\/li.co.ve\/dai\">http:\/\/li.co.ve\/daj<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&#8212;<strong><br \/>\nContraportada<\/strong><br \/>\n<em>11 de abril de 2002.<\/em> En el Centro de Caracas, a escasas calles  del  Palacio de Miraflores donde se encuentra el Presidente de  Venezuela,  suceden enfrentamientos armados donde caen abatidos decenas  de  ciudadanos. La crisis institucional, social y pol\u00edtica que le sigue   constituye el pol\u00e9mico escenario sobre el cual se teje uno de los   proyectos literarios m\u00e1s arriesgados de la literatura venezolana   contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de dos personajes opuestos pero  complementarios, la novela <strong><em>Yo mat\u00e9 a Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/em><\/strong> pasea al lector por  los discursos predominantes utilizados por el  gobierno y la oposici\u00f3n, a  la vez que construye una complicada telara\u00f1a  de intrigas y tramas  diferentes. Vali\u00e9ndose de una diversidad de  estilos tomados de la novela  negra, la narraci\u00f3n en primera persona, el  surrealismo y las mangas  japonesas, <em><strong>Yo mat\u00e9 a Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/strong><\/em> nos presenta un pa\u00eds radicalmente  dividido donde se construye una  novela que debe ser le\u00edda \u201cdesde ambos  lados\u201d, ying y yang, para ser  entendida a cabalidad.<\/p>\n<ul><\/ul>\n<ul>\n<li><strong>Versi\u00f3n &#8220;f\u00edsica&#8221; del libro (dos partes):<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.amazon.com\/dp\/1460907949\/\">http:\/\/www.amazon.com\/dp\/1460907949\/<\/a><\/li>\n<li><strong>Versi\u00f3n electr\u00f3nica (lado Yin):<\/strong> <a href=\"http:\/\/li.co.ve\/dai\">http:\/\/li.co.ve\/dai<\/a><\/li>\n<li><strong>Versi\u00f3n electr\u00f3nica (lado Yang):<\/strong> <a href=\"http:\/\/li.co.ve\/dai\">http:\/\/li.co.ve\/daj<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<ul><\/ul>\n<p>&#8212;<br \/>\nOtros cap\u00edtulos disponibles de manera gratuita en l\u00ednea:<\/p>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2010\/11\/beban-de-mi-sangre-yo-mate-a-simon-bolivar\/\">Beban de mi sangre<\/a><\/li>\n<li><a href=\"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2010\/11\/perdidos-en-el-laberinto-de-espejos-del-fuerte-tiuna-yo-mate-a-simon-bolivar\/\">Perdidos en el laberinto de espejos del Fuerte Tiuna<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Extracto de la novela &#8220;Yo mat\u00e9 a Sim\u00f3n Bol\u00edvar&#8221; [Yang] publicada por MaSa Editorial) En busca del dorado (interludio) El cacique sacerdote de los muiscas sinti\u00f3 el l\u00edquido pegajoso recorrerle la piel, lamiendo sus poros y convirti\u00e9ndolo en parte de &hellip; <a href=\"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/2011\/04\/en-busca-del-dorado-yo-mate-a-simon-bolivar\/\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,19],"tags":[159,158,212],"class_list":["post-1019","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-e-y-p","category-j-d-l","tag-literatura","tag-novela","tag-yo-mate-a-simon-bolivar"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1019"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1019\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1023,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1019\/revisions\/1023"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.moebius77.com\/blog2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}