Cuando los seres humanos nos agrupamos en círculos de poder -léase cualquier intento de “democracia representativa” y piramidal-, aparecen juegos de lenguaje, desafíos retóricos y sofismas que buscan legitimar o ridiculizar la gestión del representante de turno.
En los PetroEstados, el acceso a una fuente irrestricta de riqueza por parte del Ejecutivo crea eslabones concéntricos de sicofantes y teruferarios cuya lealtad termina, tarde o temprano, desplazándose desde los ciudadanos que lo eligieron hacia el centro de poder.
En teoría, existen muchos mecanismos para interpelar a los representantes. En la práctica, el único mecanismo
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