Una de las diferencias fundamentales entre la política de izquierda o derecha radica en la concepción que se pueda tener sobre el ciudadano. Desde el enfrentamiento entre Rousseau y Hobbes -”el buen salvaje” contra la naturaleza violenta y errática del hombre-, los sistemas buscan regular, con mayor o menor grado de injerencia, las reglas, leyes y convenciones que evitarán que los Homo Erectus se despedazen a golpes y puedan dirimir sus diferencias de manera pacífica.
De allí que “la derecha” siempre haya adoptado una postura más conservadora: el ser humano debe ser
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