Road Trip 2005 -parte 5
Primera parte sobre Berlín, lo que hasta ahora me parece una de las capitales más interesantes (sino la más interesante) de Europa. En esta parte: Mitte y el antiguo muro de la ciudad.
Berlín fue lo mejor del viaje. ¡Qué ciudad tan
impresionante! La verdad que podría dedicarle 10 posts, pero tranquilos, no los
voy a torturar con eso. La primera cosa que tienen que saber es que en Berlín
(y en toda Alemania, prácticamente), NADIE habla inglés (ni francés, ni
español, etc.). O sea, cuando le preguntas "spiki ingliss?"; ellos
responden "a little bit", lo que quiere decir absolutamente nada; luego
le preguntas "Do chu know, güer dis Hostel ist?", y la persona que se supone
habla "un poquito" de inglés te dice "Yes, yes, very good". Insistes y no
logras comunicarte, en fin, más vale llevarse su diccionario de alemán.
Yo por mi parte, había estudiado un año del idioma,
así que por supuesto que no hablo ni papa. Pero me las arreglé: Llegamos -perdidos,
como siempre- a una bomba para buscar direcciones hacia el camping.
-Spiki ingliss? -pregunté a un teutón mustachudo
detrás del mostrador.
-Nein! -respondió, con tanta fuerza que casi me sopla
y me bota de la tienda como el lobo feroz. A fajarse, pensé, aquí va un año de
alemán:
-Entshuldigung, können sie mir bitte sagen, wo die
campingplatz für Tepisch ist?
Valga la aclaratoria: yo estaba convencido de que
"Tepisch" significaba carpa (por alguna tonta asociación con "Tippie", las
carpas indias de los aborígenes norteamericanos) así que después de lanzar mi
frase en perfecto alemán -y sin acento, claro está-, el tipo se me quedó viendo
raro, ya que le había dicho, "¿sabe usted dónde se encuentra el camping de
alfombras?".
Así que él no entendió, y yo de imbécil seguí
insistiendo, Tepisch, tepisch, mein tepisch; mientras hacía un
triangulito con los dedos y agregaba verbos en infinitivo, "yo dormir en mi
"tepisch": Ich slaffen in mein Tepisch". Nanay sisa, como decía Franklin
Virgüez. Fue entonces cuando otro alemán nos salvó la vida: el señor de atrás
en la cola me explicó que él tenía un mapa y que nos ayudaría a buscar el
camping.
Ahora bien, yo escuché que los alemanes son "fríos",
pero les juro que es la segunda vez que voy a Deutschland y como la quinta que
algún alemán me ayuda amablemente en la calle sin que yo se lo pida. Este
señor, no sólo buscó en el mapa dónde quedaba el fulano campingplatz, sino que
después de ver que no entendíamos nada, nos llevó en caravana, alejándose de su
ruta, nos mostró dónde era y nos deseó suerte en el viaje. Gente excepcional
todavía queda por ahí (y ninguno en París, por cierto).
...Y llegamos al paraíso. El mejor camping de todo el
viaje. Tenía té gratis todo lo que quieras, internet gratis, 7 Euros la noche,
cocina y fogata donde la gente se reunía y vendían birras de medio litro a euro
y medio. Se armó un limpio, pensé, sobre todo porque la gente ahí eran puros
chamos como nosotros y el ambiente era súper relajado, nadie se metía con
nadie.
Luego de dejar las cosas, fuimos a atacar la ciudad.
Berlín tiene muchos barrios y distritos, pero teníamos que empezar por el más
famoso: Mitte, el que está en el medio (no duh).
Es aquí, en la puerta de Brandemburgo donde la ciudad
vivió su tan destartalada historia. La sensación que te da al estar en Berlín
es de estar en la vorágine del mundo, el Aleph, un punto que consumió la
historia y se la acaparó, sobre todo por su sufrimiento y su potencial. Estar
en Berlín es estar EN la historia, viendo seres humanos enfrentados, tomando
decisiones inhumanas y descabelladas y luchando por cosas relativamente
importantes, cuando se ve lo que tuvo que atravesar esta ciudad en cuanto a
humillaciones y angustias.
La ciudad está en plena reconstrucción. El primer día
sólo visitamos Mitte, caminando por Unter den Linden y lo que fue la parte
Oriental de Berlín. El sentimiento de desolación, de guerra, que te da décadas
más tarde, es impresionante. ¿Cómo es posible que ESTO haya sido la puerta de
Brandemburgo en 1945?
Luego caminamos y vimos la Bebelplatz, donde los nazis
quemaron los libros de Freud y Thomas Mann (acusados de sentimiento
anti-alemán) y llegamos al "Berliner Dom", el domo de la iglesia de Berlín.
Al lado del domo pueden ver este armatoste, que
representó el parlamento de la RDA o de Alemania del este. En el mejor espíritu
comunista, el edificio es un bodrio construido con los peores materiales, por
lo cual hoy es inutilizable ya que esta contaminado con asbesto.
Lo más particular de la ciudad es su característica de
"espejo": dividida, obligada a competir consigo misma, la ciudad tiene -o
tenía- dos de cada cosa, dos alcaldías, dos parlamentos, dos plazas históricas,
etc., una para cada mitad. Aquí se ve la Rotesrathaus, la alcaldía roja del
lado del Este que ahora es la alcaldía municipal (si no me equivoco).
Luego de caminar por Mitte y un poco perdidos sin
conocer bien el mapa todavía, fuimos a ver lo que quedaba del muro. El muro
todavía está bastante intacto en varios puntos, donde se puede ver lo que es la
locura humana y la estupidez política llevada a su extremo.
Hacia el norte de la ciudad y caminando por instinto,
conseguimos un gran pedazo del muro intacto, con una zona de contención y toda
la desolación alrededor. Hasta aquí, sólo habíamos visto el lado Oriental de la
ciudad, el barrio Mitte en plena reconstrucción y búsqueda de identidad y
ahora, caminando al norte, encontramos este inmenso tramo, sin nada alrededor,
lo demás era silencio, edificios abandonados y la noche que comenzaba a caernos
encima.
No se puede explicar la sensación de estar parado
delante de tal cosa. Me dio pena siquiera tomarle fotos, y traté de hacerlo lo
más discreto posible, no como algunos que se ponen a sonreír y saludar la
cámara mientras tocan el muro al lado de una placa que dice "aquí murió fulano,
acribillado a muerte mientras trataba de saltar el muro".
Ir a Berlín es un viaje a la conciencia, y perderse en
banalidades me parece inadmisible. Si usted creía que el ser humano era
inteligente y considerado, vaya a Berlín: aquí verá lo que la codicia y la
avaricia pueden llegar a inflingirle a los otros. A través de toda la ciudad,
ves pedazos de recuerdo, "por aquí pasaba el muro".
Y está bien que no lo eliminen. Está bien que se
recuerde esta etapa, que ES alemania, que es el mundo. Lo positivo es que esta
ciudad te da una impresión de voluntad, de querer progresar, construir; a lo
largo de toda la ciudad hay 20 metros que eran muro y que comienzan a
integrarse, a desarrollar.
Volvimos al camping sacudidos por la impresión de la
capital. Estar en Berlín es como hablar con una dama que soportó la peor
tortura de su marido, a quien le pegaban y abusaban durante años. Ahora, esa
dama está de pie, tiene confianza en sí misma y lo que puede lograr, y no está
dispuesta a pedirle ayuda a nadie porque sabe su potencial. Berlín, más que una
ciudad, es un llamado a la esperanza y una celebración de la voluntad humana.
Seguimos en el próximo post, por ahora los dejo con
unas fotos del memorial judío que acaban de abrir.
Por Vicente Ulive-Schnell:: martes 13 septiembre 2005 à 15:15:: Articulos Propios :: #110 :: rss











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