Matisse
¿10 Euros para ver "una exposición" de Matisse? ¿Dónde están los Matisse? ¡Devuélvanme los reales!
La verdad es que queríamos ver la exposición de Gustav Klimt en el museo Maillol. Pero qué vas a hacer, estos franceses son tan ociosos que no tienen nada mejor en que gastar la tarde de un domingo que yendo a un museo. En fin, la cola le daba la vuelta a la cuadra. Dos veces. Síntoma de un país desarrollado y culto es el que los museos se llenen y se hagan colas. Pero esa es otra historia. El problema es que terminamos en el Museo de los jardines de Luxemburgo, haciendo otra cola para ver esta vez a Matisse.
Ahora bien, me llamarán exquisito o pichirre, pero cuando uno paga 10 Euros, porque ni reducción de estudiante me dieron, para entrar a un museo, lo menos que esperas es ver bastantes obras. No demasiadas, pero algo por lo cual puedas justificar el que pagaste tanto en vez de comprar una botella de vino de dos euros e instalarte en el borde del Sena a ver a la gente pasar y hablar un poco.
Digamos que la historia fue otra, y caímos en ese nido de burócratas, críticos de arte que les da por alabar todo lo que se hace. Valga decir que aparte de dos o tres grandes collage de Matisse "que dicho sea de paso, venían prestados del museo Pompidou a tres estaciones de Metro- lo que había era "cartas" del artista a un amigo, cartas en las cuales le dio por garabatear algo, echarle vaina, pues, a su pana. Y llegan los admiradores, los biógrafos, los críticos y los jalabolas, que suele ser lo mismo todo lo anterior, a babearse por una caricatura que Matisse le hizo a un conocido. Porque vamos a estar claros, cuando la gente está en vida, lo único que hacen los críticos es, valga la redundancia, criticar. Que si este pedacito de fieltro o lienzo hubiese quedado mejor con la técnica de aceite que usa Rembrandt, etc., y por eso es que el cuadro no es bueno... Y se explayan. Pero claro, cuando el artista muere, ¡Hosanna! Alabado sea el genio que era perfecto. Encuadremos hasta los atisbos de bosquejo que alguna vez hizo en un papel toilette mientras esperaba un café en algún restaurante. "Helo aquí, ¡el cepillo de dientes que usaba Matisse!", y salen una cuerda de bobos a admirar la vaina y salivar con el bendito cepillo de diente y a tratar de levantarse a la jevita en el bar más tarde con su labia de qué culto soy porque vi el mondadientes de Picasso.
En una biografía de Dostoievsky leí que los críticos de la época estaban divididos sobre su talento. Algunos lo trataban de inservible, basura, piltrafa y todos los adjetivos habidos y por haber, ignorando todos sus libros o reseñándolos horriblemente. Después de muerto y consagrado, el mismo crítico te enseña con satisfacción una carta en la cual Dosto le menta la madre; el crítico explica sus memorias en un libro y hasta le vende la carta a Sotheby's por miles de dólares. Paradojas de la vida. La verdad es que la gente se queja de los programas de TV realidad, del juicio de Michael Jackson y del acoso paparazzi a las estrellas; cuando al final se van de primeros a babearse ante la tijera que usaba Dalí para cortarse los mustachos, por pura moda y farándula.
Probablemente seamos todos iguales. Pero cuando pago 10 Euros por ver una exposición de arte, ¿es mucho pedir el que muestren arte y no farándula artística?
No lo creo.
Por Vicente Ulive-Schnell:: martes 22 marzo 2005 à 20:28:: Comentarios :: #61 :: rss











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